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La Decada De Los 90

La Decada De Los 90

LA DECADA DE LOS 90

La maldición de Tenerife.

El Madrid de los noventa camina con un paso escasamente firme en Europa. En la temporada 91-92, en semifinales de la Copa de la UEFA, el conjunto blanco cae ante el Torino de Martín Vázquez. Algo parecido ocurrió en las ediciones de la UEFA y la Recopa de las campañas 92-93 y 93-94, respectivamente, cuando por dos veces el Madrid fue eliminado por el PSG. Sin embargo, pese a la trascendencia de estas derrotas, si algo dolió especialmente al madridismo fueron los sucesos acaecidos en Tenerife durante dos temporadas consecutivas. Radomir Antic fue despedido en la primera fase de la temporada 91-92, cuando el equipo lidera la clasificación. Ramón Mendoza recurre a un viejo conocido, Leo Beenhakker, para recuperar el crédito que está perdiendo su equipo. La Quinta es cuestionada -sólo quedan Butragueño, Míchel y Sanchís-, Hugo Sánchez se lesiona gravísimamente y mantiene un pulso con el club. El grupo mágico está roto. Y sin embargo, el Madrid mantiene sus esperanzas de ganar la Liga hasta el último instante. Comienza la maldición de Tenerife, donde el Real Madrid pierde dos Ligas consecutivas por culpa de Jorge Valdano, el entrenador del equipo canario. El beneficiario de ambas derrotas fue el Barcelona, que con Johan Cruyff vive el mejor momento de su historia y había ganado la Copa de Europa.

En los dos tremendos golpes sufridos por el Madrid en el estadio Rodríguez López de Santa Cruz de Tenerife, el equipo blanco lo tenía todo a favor. El 7 de junio de 1992 se produjo la primera colisión, con Leo Beenhakker en el banquillo. El Real había empezado imponiéndose con toda autoridad, pero del 0-2 que le daba el título pasó a un 3-2 que lo situaba en la Ciudad Condal. Jorge Valdano, al que criticó el presidente del Barcelona en la semana previa, cumplió con su dolorosa profesionalidad y no dio ventaja al Madrid.

Al año siguiente, en otro junio de taquicardia colectiva, volvió a ocurrir. Dio igual que en el banquillo blanco se sentara Benito Floro: última jornada en Tenerife, derrota y título para el Barcelona. Dos veces llegó el Madrid líder a Tenerife y dos veces perdió el campeonato. Valdano, el amigo, se había convertido en el verdugo más cruel. El entrenador argentino aseguró que esperaba devolver al Madrid lo que le había quitado. Mendoza le dio pronto la ocasión: en la temporada 94-95.

El fichaje de Laudrup.

Valdano no llegó solo. Además de su ayudante, Angel Cappa, pretendió llenar el centro del campo madridista con jugadores de gran calidad técnica. Exigió fichajes, jugadores capaces de mover el balón con precisión y rapidez. Encontró lo que buscaba: dos pasadores de lujo. Fernando Redondo salió de Tenerife y Ramón Mendoza se encargó del fichaje de la estrella del Barcelona, Michael Laudrup, que quedaba libre en el club azulgrana.

El mediapunta danés fue una de las grandes satisfacciones de la hinchada blanca en sus dos campañas como madridista. Su relación con el club terminó con una bronca, debido a unas declaraciones del jugador en Dinamarca a finales de 1995.

"Me siento como un esclavo en el Madrid", declaró a un diario danés. A su regreso a España se mantuvo en lo dicho, pero terminó por aceptar un pacto entre el presidente, Lorenzo Sanz, y el entrenador, Jorge Valdano, con el fin de evitar polémicas que trascendieran al exterior.

La aparición de Raúl.

Otro mérito indudable del bienio de Valdano fue dar la alternativa a Raúl González, que debutó con 17 años el 20 de octubre de 1994, en La Romareda. El delantero se hizo con un puesto indiscutible en el equipo y su fama se extendió rápidamente por el continente europeo.

El jovencísimo zurdo se había criado futbolísticamente en la cantera del Atlético de Madrid, pero recaló en el club blanco al renunciar el rival rojiblanco a costearse la cantera. Junto a él, Valdano y Cappa, apostaron por otro valor de futuro, Sandro, que no llegó a dar el rendimiento esperado en la alta competición a pesar de que le dieron también oportunidades.

Raúl, sin embargo, se convirtió en el mejor jugador del equipo en la temporada de su debú. Sorprendía a los rivales con ingenio y habilidad en el regate. Cuando, tras el primer año triunfal de Valdano, llegaron los problemas en la temporada 95-96, fue nuevamente el sostén fundamental del equipo en la irregular Liga madridista. Su línea ascendente duró hasta la temporada 97-98, en la que se produjo el primer bache de su carrera futbolística.

La 26ª Liga.

El equipo blanco ganó con autoridad su 26º título de Liga después de cuatro temporadas consecutivas de dominio azulgrana. Fue en la campaña 94-95.

Mientras empezaba a armarse y jugaba bien al fútbol, su gran rival, el Barcelona, entraba en crisis, con enfrentamientos entre algunas de las estrellas -Romario, Stoichkov- y Johan Cruyff. El Madrid consigue quitarse de enmedio la maldición tinerfeña. Gana al fin 0-1 en Tenerife y con ese resultado casi canta el alirón.

El Deportivo terminó segundo en la Liga, a cuatro puntos del campeón. El éxito del Real Madrid se fundó en un arranque espectacular, con goles y victorias encadenadas hasta el punto de que en diciembre parecía capaz de superar su récord de goles en el campeonato, 107 desde la temporada 89-90. Sin embargo, en la última cuarta parte del campeonato el equipo bajó en su rendimiento y no pudo cantar el alirón hasta la antepenúltima jornada, cuando derrotó al Deportivo en el Santiago Bernabéu.

Lo que Jorge Valdano no sospechaba al comienzo de la temporada era que el chileno Iván Zamorano se convirtiera en uno de los principales artífices del éxito.

El entrenador lo declaró transferible a su llegada, pero el delantero se negó a marcharse. Valdano no pudo negarle un puesto en el equipo titular y Zamorano se alzó con el Trofeo Pichichi: 28 goles. Algo parecido pasó con Amavisca, que se ganó la confianza del técnico a base de buenos partidos. Fue un año fantástico para el Madrid, que vivió sin embargo una gran desilusión en competición europea, con la eliminación a manos del modesto Odense.

El 5-0 al Barça. Historia de una 'venganza'.

El broche de oro a una temporada colosal fue el 5-0 endosado al Barcelona en el Santiago Bernabéu el sábado 7 de enero de 1995. Fue la venganza madridista a la 'manita' que le había colocado el Barça en el Camp Nou la temporada anterior. Fue la noche más hermosa para el madridismo en una década complicada y también la más bonita para Zamorano, autor de tres dianas.

Ese año, el Madrid ganó la Liga ofreciendo un gran espectáculo en casi todos los partidos. Jorge Valdano, el entrenador blanco, devolvía a las vitrinas del club uno de los dos campeonatos perdidos en Tenerife.

La despedida de la Quinta.

A finales de la temporada 94-95 se produce el adiós de Emilio Butragueño como jugador del Real Madrid. El Atlético Celaya mexicano será el último destino futbolístico del mito de los ochenta en Chamartín. También es el símbolo de la despedida de toda una generación, aunque Míchel continuaría una campaña más en el club antes de marchar también a México, aventura a la que se le unió más tarde Martín Vázquez.

Emilio Butragueño recibió un homenaje por parte del club en el Santiago Bernabéu el día 15 de junio de 1995. El encuentro amistoso entre el Real Madrid y el Roma se saldó con 4-0 para los blancos. Butragueño marcó un gol de penalty y al término del encuentro fue 'manteado' por sus compañeros.

El delantero madridista, tras catorce años de militancia en el club de Chamartín dejaba tras de sí la estela de un genio. Regates, amagos, taconazos, asistencias y goles: Butragueño marcó 123 tantos en la Liga y un estilo inimitable.

La Quinta del Buitre empezaba a declinar a partir del 92. En 1993, el seleccionador nacional, Javier Clemente, asegura: "La Quinta del Buitre, como grupo, ha muerto". En el Real Madrid, de la mano de Valdano, la filosofía era muy distinta a la de la selección, pero el rendimiento del delantero insignia del Madrid no era ya del agrado de los aficionados y Raúl comenzaba a pisar fuerte. Por todos estos motivos, Butragueño decidió dejar el club sin agotar las posibilidades que tenía de seguir en él. Incluso recibió alguna oferta por parte de Cruyff para integrarse en el Barcelona, pero el jugador declinó cualquier equipo de la Liga española que no fuera el de sus amores.

Mendoza renuncia.

La segunda temporada de Valdano como entrenador del Real Madrid estuvo plagada de problemas. El equipo no funcionaba y los problemas económicos y políticos de la sociedad influían negativamente en el juego. La tormenta se desató en la asamblea de socios del 22 de octubre de 1995, en la que la oposición a Ramón Mendoza logró su gran triunfo. Por primera vez en once años de presidencia, el primer mandatario blanco no conseguía la aprobación de las cuentas que ofreció la junta directiva. Frente al presidente estaba un firme candidato a sucederle: el influyente Florentino Pérez. Dos días después del fiasco, Mendoza y Pérez pactan la convocatoria de elecciones, pero la junta directiva desautoriza al presidente y se niega a convocarlas. Mendoza está contra las cuerdas y no le queda otro remedio que abandonar.

Entre tanto, Angel Cappa critica a los directivos y asegura que la guerra de poder que se entabla en Chamartín perjudica el rendimiento del equipo. Es expedientado un día antes de que Ramón Mendoza anuncie por fin que se retira de la presidencia en un ambiente social irrespirable.

El 20 de noviembre de 1995, inmediatamente después del Real Madrid-Atlético de Madrid (1-0, gol de Raúl), Mendoza se despide de la presidencia con un comunicado en el que glosa su trayectoria. Lorenzo Sanz, vicepresidente, asume el mando provisional de la nave blanca en vísperas del Real Madrid-Ajax de Copa de Europa, en el que el Madrid sucumbe por 0-2.

El año de Fabio Capello.

Lorenzo Sanz evita la destitución de Jorge Valdano mientras el Real Madrid mantiene esperanzas en las competiciones de la temporada 95-96. El sexto puesto en la Liga -con la solución de urgencia de Arsenio Iglesias- y la eliminación en Europa ante la Juventus aceleran la puesta en marcha de la estrategia de futuro. El acuerdo con Fabio Capello llega en la primavera de 1996. El ex entrenador del Milan exige numerosos fichajes y Sanz intenta complacerle. Ficha a Roberto Carlos, Suker, Mijatovic, Seedorf y Secretario, al tiempo que inicia una larga pelea por conseguir el fichaje de Karembeu, que bloquea la Sampdoria con ayuda del Barcelona. Es un año atípico para el Madrid, que, como consecuencia de su pésimo ejercicio en la temporada 95-96, no juega en Europa.

Es la primera Liga abierta a los extranjeros comunitarios después de la entrada en vigor de la Ley Bosman. En el parte de bajas, algunas significativas: Alfonso firma definitivamente por el Betis y también se marchan Míchel, Laudrup, Luis Enrique y Zamorano, entre otros.

La Liga 96-97 cae del lado madridista. El Madrid canta el alirón en la penúltima jornada, tras derrotar 3-1 al Atlético de Madrid. Los blancos superan al Barcelona de Ronaldo por dos puntos al final de la competición, a pesar del malestar que crea Capello. Desde enero del 97, el preparador italiano advierte al presidente de su intención de no cumplir su contrato de tres años y volver a Italia. Un comunicado firmado por técnico y presidente en febrero confirma el rumor: el entrenador continuará hasta el fin del campeonato, no más. Tampoco faltan enfrentamientos entre el técnico y algunos jugadores de la plantilla, entre los que se significó especialmente el delantero Suker.

Jupp Heynckes (1997-1998)

El Real Madrid volvió a recurrir al entrenador del Tenerife, como hizo al fichar a Valdano, para centrar su rumbo en la Liga y en la Copa de Europa, prioridad del club. La temporada del alemán Jupp Heynckes tuvo un tono gris en las competiciones nacionales, con la escandalosa eliminación en Copa a manos del Alavés, de Segunda División. Pero en la Copa de Europa, la obsesión, Heynckes fue disciplinado. Se jugó el órdago y lo ganó en la memorable final de Amsterdam, ante la Juventus. Lorenzo Sanz, el presidente blanco, no quiso contar más con él y rescindió el año de contrato que le quedaba por cumplir en el Madrid.

Impecable en Europa.

El Real Madrid realizó una extraordinaria competición en la Liga de Campeones. Todo lo que no daba en la Liga lo conseguía con mentalización y derroche en la competición continental. La crisis aguda en su juego desaparecía cada miércoles de Copa de Europa.

En la primera fase, tocó un grupo sin rivales temibles: Rosenborg de Noruega, Oporto y Olympiakos. Salvó todos los obstáculos con holgura, aunque recibió una derrota inoportuna (la única en toda la competición) en la penúltima jornada de la liguilla: el Rosenborg, en su terreno helado, congeló el corazón madridista con una victoria rotunda: 2-0. Pero el Madrid había ganado a los noruegos en el Bernabéu (4-1), al Oporto en Das Antas (0-2) y al Olympiakos en Madrid (5-1). Había empatado con los griegos en el Pireo (0-0) y en el último encuentro fulminó al Oporto (4-0) en Chamartín. Líder de grupo, empezó a preparar los cuartos de final ante el Bayer Leverkusen.

El 4 de marzo de 1998, en Leverkusen, el Real lo pasó mal, pero la llegada de Karembeu, después año y medio de disputas entre el Madrid y el Sampdoria, dio un dulce fruto. El francés obtuvo el gol del empate en Alemania (1-1) y el primero de los tres tantos blancos en el encuentro del Bernabéu (3-0).

En las semifinales, otro equipo alemán: el Borussia Dortmund, campeón de Europa en ejercicio. La ida en el Bernabéu se presume durísima. Antes del partido, los hinchas del fondo sur tiran la portería y el encuentro comienza con dos horas de retraso. La tensión se acumula, pero el Real Madrid resuelve con un dominio total en el terreno de juego y un resultado final 2-0 (Morientes y Karembeu) que deja las cosas mucho más fáciles para el encuentro de vuelta. En Dortmund (0-0), el equipo alemán tuvo algunas ocasiones para complicarle la vida al Real Madrid, pero los blancos fueron superiores, con un gran líder en el centro del campo: Redondo.

La noche de Mijatovic.

Diecisiete años después de la final de París ante el Liverpool, el Madrid se citaba con su historia. La séptima Copa de Europa estaba a su alcance frente al finalista de las dos últimas ediciones de la competición: la poderosísima Juventus de Turín. El 20 de mayo, en el estadio Arena de Amsterdam, es la fecha mágica del nuevo Real Madrid.

Quince mil madridistas acuden a la cita holandesa. El aforo del Arena no da para más. Muchos aficionados se quedan sin entrar. Salta el Madrid al campo: Illgner; Panucci, Hierro, Sanchís, Roberto Carlos; Seedorf, Karembeu, Redondo; Raúl; Mijatovic y Morientes.

Jugarían también Jaime (por Morientes, m.81), Suker (por Mijatovic, m. 89) y Amavisca (por Raúl, m. 92).

El Real Madrid se desenvuelve bien en un partido que empieza igualado. Zidane es el líder indiscutible de la Juve. Deja un par de balones de gol a Inzaghi, pero el italiano no tiene su noche. Los blancos responden. Mijatovic cae en el área, Raúl falla una gran oportunidad...

El Madrid ha controlado bien la situación. Empieza la segunda parte con 0-0 y la Juve vuelve a la carga con Inzaghi, que sigue fallando. El Real se hace grande, gana terreno y empieza a dar señales de campeón poco antes de que Mijatovic, con una espléndida jugada, bata a Peruzzi en el minuto 66. El yugoslavo rehuye los abrazos de los jugadores de campo y galopa hacia su banquillo: se lo dedica al hijo del presidente, el defensa Fernando Sanz.

La Copa está ganada, pero quedan aun 24 minutos de partido y la Juve no se rinde: Inzaghi, Davids y Zidane inquietan a Illgner, quien se muestra seguro en su marco. El delirio: final del partido y... ¡La séptima! Sanchís, único superiviviente de la Quinta del Buitre, no puede frenar el aluvión de recuerdos que se le viene encima. Los jugadores no abandonan el terreno, saltan, se tiran al césped, cantan y bailan. La anhelada 'Séptima' está en casa.

La fiesta continuó a lo largo de toda la semana. Los héroes de Amsterdam fueron recibidos en Madrid por decenas de miles de aficionados que ya habían tomado La Cibeles nada más terminar el encuentro. Al día siguiente, se organizó la gran fiesta. Los madridistas desfilaron por todo Madrid hacia el Bernabéu, donde culminó un espectáculo de homenaje a los campeones.

Heynckes no se salvó, pese al histórico éxito. "Es la primera vez en la historia del fútbol que un entrenador gana la Copa de Europa y le preguntan si continuará en el equipo", dijo el alemán en la sala de prensa del Arena. La decisión del relevo estaba tomada desde mucho antes de la final por la junta directiva. Fue despedido.

El Real Madrid tuvo dificultades para contratar a otro entrenador, ya que fichó a José Antonio Camacho y éste dimitió antes de la presentación del equipo. Tras la disputa del Mundial de Francia, a mediados de julio, Lorenzo Sanz llegó a un acuerdo con Guus Hiddink, que había dirigido a Holanda. Una vez conseguido el mayor éxito europeo, la exigencia al nuevo técnico no podía ser otra: ganar todos los títulos de la temporada 98-99.

Tras la Séptima.

Curiosamente, la consecución de la tan ansiada Séptima Copa de Europa no supuso el final de los problemas. La temporada siguiente fue muy negativa en el aspecto deportivo.

La primera desilusión se produjo en el mes de Agosto al perder la Supercopa de Europa contra el equipo inglés del Chelsea (1-0).

El comienzo liguero parecía augurar una buena temporada, pero poco a poco las cosas se fueron estropeando tanto dentro como fuera del campo. Comenzaron a surgir problemas entre el nuevo técnico Hiddink y la plantilla.

La única alegría de la temporada fue la conquista de la Copa Intercontinental en Tokio, por segunda vez en la historia del club. El rival era el Vasco de Gama, campeón sudamericano. El partido no fue fácil. Los brasileños pudieron haberse llevado el título, pero con el marcador empatado a uno, Raúl recibió un envío largo de Seedorf y definió el partido con una jugada magistral que le encumbraba definitivamente como una estrella mundial.

En la Copa del Rey el Madrid fue eliminado por en semifinales por un Valencia que humilló al Madrid en el partido de vuelta endosándole un contundente 6-0.

En Liga las cosas no fueron mucho mejor, aunque finalmente se pudo conseguir el segundo puesto que daba acceso a disputar la Liga de Campeones e ir en busca de la Octava.

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